
Recuerda estirar después de hacer tus ejercicios del dia. Aquí te dejo dos opciones de estiramientos. Puedes hacer 5 minutos o hacer el video de estiramiento completo.
Libro: El poder de la intención de Wayne Dyer (Páginas 179-180)
Sentir que tienes un propósito. En respuesta a la pregunta «¿Qué debería hacer con mi vida?», sugiero que sólo puedes hacer una cosa, puesto que llegaste a esta vida sin nada y te marcharás sin nada: darla. Sentirás que tienes un propósito cuando des tu vida al servicio de los demás. Cuando das a los demás, a tu planeta y a tu Fuente, tienes un propósito. Decidas lo que decidas, si te sientes motivado por el servicio a los demás y al mismo tiempo te desinteresas sinceramente de los posibles resultados, sentirás que tienes un propósito, independientemente de la abundancia que recibas a cambio.
De modo que tu intención es que tu vida tenga un propósito. Pero ¿cómo es la Fuente espiritual en este aspecto? Está continuamente inmerso en el proceso de dar su fuerza vital para crear algo de la nada. Cuando tú haces lo mismo, sin tener en cuenta lo que das o creas, estás en armonía con la intención. Entonces tienes un propósito, al igual que la mente universal siempre actúa con un propósito.
Delate llevar a ese lugar íntimo en el cual no existe preocupación por cosas como la vocación o dedicarte a lo que estabas destinado a ser. Cuando estás al servicio de los demás, o prolongas la bondad más allá de tus propios límites, te sentirás unido a tu Fuente. Te sentirás feliz y satisfecho al saber que estás haciendo lo que debes. Yo tengo esa sensación de plenitud y satisfacción al saber que estoy actuando de acuerdo con mi propósito cuando leo el correo u oigo comentarios, muy frecuentes, mientras paso por un aeropuerto o como en un restaurante: «Usted ha cambiado mi vida Wayne Dyer. Cuando me sentía perdido, usted estaba allí. Es algo muy distinto de los derechos de autor o una buena crítica en una revista, cosas que también me gustan. Las expresiones personales de gratitud son lo que me confirman que tengo un propósito en la vida.
Aparte del trabajo que he elegido, siento que tengo un propósito que adopta miles de formas prácticamente todos los días. Cuando prodigo mi ayuda a alguien necesitado, cuando dedico unos momentos a animar a un empleado descontento en un restaurante o una tienda, cuando hago reír a un niño que está en su cochecito sin que nadie le haga caso, o incluso cuando recojo algún desperdicio y lo tiro a un cubo de basura, siento que me estoy dando a los demás y, por tanto, que tengo un propósito.
